
12/02/2007 Cuatro unidades analizan las aleaciones y materiales del futuro en el departamento del I+D del Centro Tecnológico del Acero
Sus paredes, verticales sin concesiones y teñidas del rojo del acero corten, le dan aspecto de fortaleza moderna y agresiva, pero mayor respeto aún infunde su contenido: investigación en estado puro. Es el Centro Tecnológico del Acero, uno de los centros más singulares con que cuenta la comarca avilesina y que ensambla su pasado con su futuro: la tradición metalúrgica con la innovación y la vanguardia.
El Centro Tecnológico del Acero está dividido en dos departamentos: servicios tecnológicos o laboratorio, por una parte, e investigación y desarrollo, por otra. María Cabañas es la coordinadora de I+D, el área que constituye el corazón científico del centro instalado en Avilés, que investiga sobre el acero y otros materiales metálicos. El laboratorio, por su parte, se encarga de ofrecer un servicio rápido de control de calidad a las empresas. Una gran diferencia entre ambos departamentos es el personal humano: mientras que en el laboratorio son en su mayoría técnicos auxiliares, en I+D son todo técnicos superiores: ingenieros industriales, ingenieros de minas, químicos y físicos, principalmente.
Para el neófito, el Centro del Acero es un gran laberinto donde laboratorios y salas se suceden, donde cada máquina e instrumento parecen más incompresibles que los anteriores. María Cabañas tiene el hilo para encontrar un recorrido lógico en esa sucesión de estancias y equipamientos, algunos recién instalados, ya que la renovación del material es constante.
Los trabajadores del centro utilizan continuamente las siglas para referirse a áreas y departamentos. Así DAA es Desarrollo de aceros y aleaciones, la primera de las unidades en que se divide el área de I+D. Un equipo de tres investigadores y un becario se ocupa de realizar fusión y moldeo de fundiciones de hierro y aleaciones de aluminio, determinar curvas de transformación y transformaciones estructurales de aceros, diseñar y optimizar tratamientos térmicos y termomecánicos, caracterización microestructural de componentes metálicos y análisis de fallos de componentes metálicos.
Armando Guerrero, Julio Jorge y Francisco Vigil son los tres miembros del equipo de Simulación numérica, la segunda unidad de investigación. Son los «raros» del centro, todo el día pegados a los ordenadores. Lo suyo es el cálculo por elementos finitos: se dedican al modelado y diseño de productos, cálculo de tensiones y deformaciones de componentes y estructuras, análisis de los materiales bajo carga variable, estudios termoestructurales de componentes y equipos, y análisis de transmisión de calor fluido. En definitiva, simular procesos y resistencias para no construir a ciegas.
«Perrerías» al acero
La tercera unidad, Tecnologías de superficie, tiene un equipo de tres investigadores y un becario. Su trabajo es estudiar los materiales metálicos y sus recubrimientos. Aunque tienen una ubicación física en el Centro del Acero, habitualmente pasan todo su tiempo en las plantas piloto de Aceralia, con la que tienen un convenio. Pascal Sánchez es el responsable del grupo. «Realizamos proyectos de apoyo e investigación para el sector metalúrgico. Tenemos horno de difusión para nuevas calidades de aceros, laminador en frío para todas las etapas de reducción de acero, simulación de galvanización en continuo caliente y una línea piloto de recubrimientos», explica.
Y para cerrar el recuento de equipos de investigación falta Comportamientos en servicio de materiales (CSM), que es el área que requiere más personal: seis investigadores y dos becarios. Estudian los mecanismos de degradación y fallo de los materiales en servicio y realizan ensayos mecánicos y de corrosión, seleccionan materiales y realizan informes peritales. También practican estudios de soldabilidad. Su equipo estrella es una bancada servo-hidráulica de ensayos universales, que viene a ser un gran potro de tortura para someter a prueba a los materiales. «Les puedes hacer todo tipo de perrerías», bromea María Cabañas.
En manos de todos estos profesionales está la investigación que diariamente se realiza en el Centro Tecnológico del Acero. Su implicación en proyectos internacionales es garantía de que están en el camino correcto. Detrás de los muros de acero corten el acero está que echa humo.