
20/03/2007 Entrevista con Faustino Obeso Carrera. Presidente del Club Asturiano de la Innovación.
«Si las pymes asturianas tuvieran una o dos personas dedicadas a I+D, recuperarían la inversión y ganarían más dinero en un año»
- En Asturias bajó la inversión en I+D+i, todo lo contrario de lo que se está propugnando, y, además, faltan investigadores. Terrible panorama.
-Se puede poner sobre la mesa todo el dinero que se quiera, pero, si no tenemos investigadores, ¿qué hacemos? Debemos crecer de una manera racional. ¿España puede pasar de un año para otro a invertir el 2 por ciento del PIB en investigación, desarrollo e innovación? Pues a lo mejor sí se puede, pero no se debe, porque sería tirar el dinero. Dicho esto, los empresarios, las pymes, se tienen que concienciar que sin I+D+i no hay competitividad y que deben buscar fórmulas, incluso unirse, para avanzar.
-¿Qué falla y qué hay que hacer?
-Lo primero que hay que tener son infraestructuras. En este sentido Asturias está bien dotada, y ése es el punto de arranque. Además, tenemos una Universidad, la de Oviedo, con un enorme potencial, y centros tecnológicos potentes. Y, por si eso fuera poco, España tiene uno de los marcos más favorables de la OCDE para hacer investigación, sobre todo por la fiscalidad, porque es la misma para todos y las empresas hacen lo que creen más oportuno en línea con su negocio. Le pongo un ejemplo: en Finlandia está muy enfocado a las telecomunicaciones, pero desatiende al resto de sectores. En España se apuesta por todos.
-¿Y, entonces, qué pasa?
-El problema es quién se aprovecha. Las empresas grandes, porque funcionan mucho mejor que las pymes, porque éstas o no tienen o no aportan recursos y por eso no están en el mercado.
-Porque, alegan, es muy caro y muy difícil, y la burocracia es Terrible.
-No es ni caro ni imposible. Sí es cierto que la burocracia echa para atrás a algunas empresas, pero es que estamos hablando de recursos públicos y hay que controlar adónde va el dinero. En todo caso, en cuanto entran en el círculo se dan cuenta de que no es tan complejo. Si las pymes tuvieran a una o a dos personas dedicadas a I+D, se darían cuenta de que en un año recuperan la inversión y ganan dinero. La rentabilidad es muy elevada en poco tiempo. La investigación es una inversión de futuro, no un gasto.
-¿Por qué se nos van los ingenieros y no tenemos investigadores?
-Quizás porque hay muchas salidas profesionales. Es cierto que hay dificultades para encontrar ingenieros porque se van a buscar oportunidades a otros países, como Alemania, InglaterraÉ
-¿Es malo que conozcan mundo?
-No, ni mucho menos. Es bueno que nuestros jóvenes salgan porque adquieren experiencia e idiomas. El problemas es que muchos no vuelven y, aunque España es un país muy atractivo, a la hora de la verdad son pocos los investigadores que vienen para aquí. De ahí la necesidad de impulsar el intercambio entre centros tecnológicos y de investigación.
-Quizás no vuelvan por las condiciones económicas.
-En muchos casos donde están tienen mejores condiciones de trabajo y quieren mantenerlas al volver, lo que no siempre es posible. Pero hay otra cuestión importante que no se puede olvidar: los investigadores no se forman de un día para otro y cuando tienen experiencia no sólo hay que ofrecerles un buen salario, sino también un buen proyecto. Ambas cosas son las que hay que utilizar para atraerlos. Aquí hay una demanda enorme de investigadores porque la economía está tirando muy fuerte y en las pymes se puede y se debe abrir un campo de trabajo muy interesante y fundamental para la economía, porque, insisto, investigación, desarrollo e innovación son competitividad, y el que no es competitivo no aguanta en el mercado.
-¿Las grandes empresas deberían implicarse más con el tejido industrial de su entorno?
-Las grandes empresas pueden actuar como tractoras de las pequeñas y del conocimiento, y están dispuestas a hacerlo.
-¿Y el papel de la Universidad?
-En la Universidad hay mucho conocimiento y hay que esforzarse por transformarlo en recursos con valor añadido que lleguen a la sociedad. Hay que acercarla mucho más a la empresa y hay que buscar a becarios pero también a los grupos de excelencia.
-Explíquese.
-Un problema serio es la evaluación de los profesores, que se realiza en función del número de publicaciones que realizan, mientras que los trabajos con las empresas no cuentan. Es decir, los investigadores, los científicos de la Universidad prefieren dedicar su esfuerzo a un buen trabajo que se publique en una revista muy especializada, porque es lo que se les valora, aunque luego ese esfuerzo quede sobre el papel y no se traslade a la realidad. Habría que evaluar su trabajo empírico en la empresa para generar valor añadido y riqueza. Y también habría que evaluar los ingresos del departamento que colabora con las empresas, porque la Universidad se queda con el 12 por ciento de lo que cobren por lo que denominan gastos de gestión.
-¿Cobra mucho la Universidad?
-No hay cosas caras ni baratas, hay que medir por resultados y nosotros tenemos muy buena experiencia con la Universidad de Oviedo. Es de lo mejor que hay en Europa y en algunos campos son punteros.
-Usted está empeñado en meter a empresas asturianas en el círculo del I+D+i de Europa. ¿Lo ve cada vez más fácil o más difícil?
-Es fundamental que entremos ahí, porque España aporta dinero y eso quiere decir que, si no entramos en proyectos europeos, otros estarán investigando con nuestro dinero, les estaremos pagando su conocimiento. Si ponemos un 8 por ciento de la inversión sacamos sólo el 5 por ciento, y lo que tenemos que hacer es traer dinero de Europa, no sólo ponerlo