
03/07/2007 El centro tecnológico del acero trabaja en un proyecto que busca materiales más ligeros y resistentes para carrocerías
La Fundación constituida por dos centros tecnológicos, el Centro del Acero y Materiales Metálicos, situado en Avilés, y el Centro de Materiales No Metálicos, en Llanera, colabora estrechamente con el sector industrial asturiano, proponiendo y participando en proyectos de I+D+I, identificando sus necesidades e intentando anticiparse a su problemática. Sus actividades
se desarrollan básicamente para los sectores de bienes de equipo, construcción, acero, refractarios, fundiciones y medio ambiente; manteniendo alianzas estratégicas estables con empresas muy relevantes de la región y participando de forma muy activa en proyectos singulares, tanto en programas nacionales como europeos.
En su empeño por incrementar la competitividad de las empresas asturianas a través de la investigación aplicada y la innovación, la Fundación se vuelca en el desarrollo e implementación de nuevas líneas de especialización tecnológica, siendo la más reciente la referida a la nanotecnología. Uno de los investigadores en esta área de conocimiento, David Gómez, considera que «la nanotecnología ofrece un amplio abanico de posibilidades al sector industrial, y una de las áreas con mayor presupuesto en I+D a nivel europeo, en este sentido, es el Instituto, que, a través de sus dos centros tecnológicos , ha decidido apostar por la investigación y el desarrollo en nanomateriales y tecnologías de nanofabricación. Sin duda, este esfuerzo pretende contribuir al acercamiento del sector industrial de la región al mundo nanotecnológico. Asimismo, la Fundación ha comenzado a realizar labores de difusión para la empresas regionales con interés en este campo, así como a acometer las primeras inversiones que nos permitan afrontar proyectos de investigación aplicada».
La investigación de la Fundación en el campo de los materiales no metálicos, en su Centro Tecnológico de Llanera, se centra principalmente en dos líneas de investigación: los materiales refractarios y de construcción, y los plásticos y materiales compuestos.
La primera, según su responsable, Roberto Caballero, «tiene como objetivo fundamental la transferencia de tecnología al sector de los refractarios, de carácter estratégico, por su vital importancia en el proceso siderúrgico. Esta aplicación consume más de 60 por ciento de todos los refractarios fabricados, por lo que más de la mitad de los fabricantes de estos materiales tiene sus factorías en Asturias». La segunda línea de investigación «está especializada en materiales plásticos y compuestos con ramificaciones en la construcción, las tecnologías de envasado, pinturas y el desarrollo de nuevos productos», comenta Jorge Bonhomme, responsable de esta área. El futuro va ligado al desarrollo de programas de investigación orientados a la sostenibilidad de los procesos industriales de manera que se minimicen los residuos generados, se reutilicen en los propios procesos industriales o se establezcan mecanismos tecnológicos para su valorización y aplicación en otros campos de conocimiento. Además, se apostará por la introducción de la nanotecnología en materiales refractarios, plásticos, acero y de de construcción.
En el Centro del Acero la actividad de I+D+I desarrollada se centra en los materiales metálicos, y se organiza en distintos grupos de trabajo. Uno de ellos es el que estudia el comportamiento en servicio de materiales, cuya responsable es Olga Conejero. Se reciben materiales que han sufrido algún tipo de fallo, se elabora un diagnóstico y se prescriben las acciones correctoras. En otros casos se caracteriza el material para evitar los fallos durante su funcionamiento. También se ofrece un amplio servicio en relación con las tecnologías de unión.