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Los aceros, capaces de generar electricidad.

21/09/2008 El proyecto persigue la obtención de superficies que proporcionen energía fotovoltaica y utilizables en edificios.

El Centro Tecnológico del Acero y los Metales, ubicado en el polígono de la ría, se ha integrado en un proyecto único en el mundo cuyo objetivo es crear superficies de acero capaces de generar energía eléctrica fotovoltaica. La investigación forma parte del ambicioso proyecto Cetica (Ciudad Ecotecnológica), liderado por Arcelor-Mittal y en el que participan otras catorce empresas, un plan que busca industrializar el sector de la construcción con el acero como materia prima.

El centro de investigación avilesino ha invertido alrededor de 1,3 millones de euros en equipos de última generación, muy sofisticados según los responsables de la entidad, para emprender el trabajo en el área de energía fotovoltaica, un campo nunca explorado con anterioridad en Asturias. Así, el centro tecnológico ha adquirido un laboratorio de caracterización, un equipo de deposición por vía física (PVD) y un equipo de deposición por vía química (PECVD), este último único en España. «Estas tecnologías, que ahora aplicamos al sector fotovoltaico, son muy versátiles; estas herramientas de investigación también pueden utilizarse para bienes de equipo, aeronáutica, medicina o el sector energético, entre otros», explicó a LA NUEVA ESPAÑA Pascal Sánchez, responsable del proyecto.

Sánchez encabeza un grupo de seis investigadores (con perfiles de físicos, químicos e ingenieros) que se han preparado previamente en centros tecnológicos de Holanda, Estados Unidos e Italia para el manejo de estos equipos. «Estamos ante un proyecto único en el mundo. Hay células fotovoltaicas que tienen como base el vidrio, pero nada sobre acero», añadió el químico.

El objetivo de este equipo de investigadores es depositar una célula solar fotovoltaica sobre sustrato de acero galvanizado. «El fin último es promover acero galvanizado y darle valor añadido. Un ejemplo: existen paneles, como los solares, que se instalan sobre fachadas o tejados. Lo que pretendemos es que el tejado, en sí mismo, sea directamente el panel», explicó Pascal Sánchez.

El área de fotovoltaica no es la única del Centro Tecnológico del Acero relacionada con el proyecto Cetica. En el polígono de la ría se trabaja también en el estudio de superficies autolimpiables que repelen de forma instantánea la suciedad. Otro ejemplo: si una gota de barro salpica una superficie de este tipo, ella misma la repele, sin dejar rastro. La «autolimpieza» del futuro; las utilidades de un material de este tipo son evidentes.

ACERO DE CONSTRUCCIÓN: MENOS PESO, MAYOR RESISTENCIA, MÁS AHORRO

El área de aceros y aleaciones, que encabeza José Manuel Artímez (experto en Dilatometría), investiga en el Centro Tecnológico del Acero de Avilés el desarrollo de nuevos tipo de acero para la construcción en el marco de Cetica y en colaboración con otros centros tecnológicos internacionales. «Nuestro desafío es introducir en la construcción aceros que hoy se utilizan en automoción, totalmente nuevos, conocidos como AHSS (siglas inglesas correspondientes a aceros avanzados de alta resistencia). Este tipo de material es muy resistente, relativamente económico, permite aligerar el peso de las estructuras y busca la máxima eficiencia energética», argumentó Artímez.

Los frutos de esta investigación supondrán un «paso muy importante en la calidad de la construcción», añadió el experto. Y concluyó: «Permitirá reducir el espesor de algunos componentes en más de un 50 por ciento y, por supuesto, siempre sin repercutir en la seguridad de la edificación».

El proyecto que encabeza José Manuel Artímez y en el que trabajan seis investigadores (ingenieros industriales y metalúrgicos, principalmente) ha alcanzado ya su ecuador con el 60 por ciento de los objetivos iniciales cumplidos.

El Centro Tecnológico del Acero de Avilés nació en 2005 fruto de la necesidad de potenciar las líneas de I+D+i abiertas en el campo del acero y otros materiales metálicos y pese a su relativa juventud se ha convertido ya en un referente nacional en sus poco más de tres años de existencia.

«Nos encontramos entre los tres primeros centros de España en el campo del acero, tanto por la cantidad como por el nivel de los proyectos que abarcamos», apuntó el director del centro investigador avilesino, Juan Secades, quien, por encima de todo, destaca la elevada cualificación y potencial de los investigadores. Y es que el Centro Tecnológico del Acero es sinónimo, ante todo, de trabajo en equipo.

El Centro Tecnológico del Acero de Avilés se inauguró el 9 de abril de 2005, con un retraso de diez meses sobre el plazo anunciado; tuvo un coste de ocho millones de euros. Ahora, tres años después, se halla con la plantilla plenamente consolidada, según su director, Juan Secades. El año pasado abrió sendas plataformas de investigación en los campos del aluminio y el «disbonding», nombre con que se conoce la fatiga o fragilización que los ataques por hidrógeno causan a las piezas de acero.

Además, el centro ha conseguido la acreditación nacional para realizar las pruebas que permiten homologar barreras de protección para vías públicas, popularmente llamadas «quitamiedos», y ha formado una unidad de mercadotecnia y comercialización encargada de dar a conocer los servicios que ofrece el centro y captar clientes dentro y fuera de España.

Fuente: La Nueva España
Cecilia Solís, física, manipula un simulador de luz solar en el Centro Tecnológico del AceroCecilia Solís, física, manipula un simulador de luz solar en el Centro Tecnológico del Acero

 
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